lunes, 25 de abril de 2016

Caminando por la sierra de Crevillente: La ruta de Jaume El Barbut



La Sierra de Crevillente es un buen lugar para esconderse. Lo es ahora y lo era hace doscientos años, cuando por aquí tenia sus "negocios" Jaime el Barbudo, un bandolero que tuvo que echarse al monte después de un asunto de sangre, y que encontró seguro escondite en estas montañas. Su fama se puede rastrear en numerosos topónimos de Alicante y Murcia, e incluso pueden visitarse las cuevas en las que se escondía, como la Cueva de Jaume el Barbut al Fondó del Frares. Una ruta de senderismo circular de unos 15 kilómetros, de dificultad media, señalizada ( por decir algo) como sendero PR-CV 255.  

La ruta va bordeando la ladera septentrional de la sierra de Crevillente y tiene su punto de inicio en el Fondó del Frares. El camino transcurre por senderos franqueados de abundante vegetación. Si subimos hacia la cima de El Picatxo nos encontramos con una buena pinada y caminaremos siempre bajo una buena sombra, y en la parte que lleva al Corral del sastre, y a la cueva, nos encontraremos una increíble extensión de esparto, jalonado por bancales de viñas y almendros. 


Pero volvamos al personaje que da nombre a la ruta. Nacido en Crevillente (Alicante) en 1783, Jaime Alfonso el Barbudo se dedicaba a la ganadería por las montañas de la zona con lo cual no había rincón en toda la sierra que el bandolero no conociera. Pero a los 25 años se fue a trabajar a un viñedo de Catral donde era famoso "El zurdo”, un bandolero sin prejuicios, al que seguía una gran banda. Una de aquellas tardes “El Zurdo” intentó robar uvas en la finca donde Jaime trabajaba, y Jaime se defendió con un trabucazo que le propinó en el pecho. Aquí empezó la vida de Jaime como bandolero.

Dice la leyenda que cada rico que pasaba por su territorio debía pagar su impuesto, y que sólo robaba a los ricos y parte del botín lo repartía entre las gentes más humildes de los pueblos de la sierra. Parece que llegó a tener una banda de hasta 200 seguidores.


Y como no puede ser de otra forma Jaume El Barbut tuvo un final de bandolero: murió ahorcado el 15 de julio de 1824 y descuartizado en cinco trozos, que se exhibieron para escarmiento público, una vez fritos, en Crevillente, Hellín, Sax, Fortuna, Jumilla y Abanilla. 

lunes, 22 de febrero de 2016

Caminant per Benidorm: la ruta de la Torre de les Caletes

Si us acosteu per Benidorm i voleu fer un tomb per la seua història, sense deixar de veure el seu present, la vostra ruta és la de la Torre de les Caletes. Impressionants vistes de la ciutat dels gratacels des d'un dels indrets més desconeguts per al visitant.

La ruta de les Caletes la fem guiats per Francesc Llorca Ibi, filòleg de Benidorm i un apassionat del llenguatge mariner i la toponímia del seu poble. Gràcies als seus coneixements hem gaudit d'una ruta de dos hores de fàcil caminar, sobre camí asfaltat en la seua majoria. Fins i tot apta per a xiquets.

La ruta comença a la costera que hi ha abans de l'Hotel Nadal, al Racó de l'Oix i va paral·lela a la costa per camí senyalitzat.




Passarem per la cala del Ti Ximo i arribarem a la torre de les Caletes que dóna nom a la ruta. Les torres de guaita són torres de defensa que al llarg de tota la costa vigilaven l'atac dels pirates i corsaris. La de les Caletes, al nord es comunicava amb la torre Bombarda que vigilava la badia d'Altea, i pel sud amb la torre Aquiló. Aquest servici de vigilància estava dotat amb soldats o atalladors que donaven l'alarma amb senyals de foc o tocaven a rebat quan apareixien els pirates.

Aquesta torre era tan important per salvaguardar la població dels atacs que els musulmans volien tombar-la, i hi ha estat punt de molts atacs al llarg de la història. En un parell d'atacs pirates per part de pobladors de Tunísia, Benidorm va arribar a despoblar-se, va ser durant uns anys de l'edat mitjana.

Com hem dit, eixim des del Racó de l'Oix. I ací trobem la primera sorpresa per molts. El significat d'aquest topònim. Oix en valencià significa "ganes de vomitar", nàusees i d'ací aquest nom, ja que en aquesta zona antigament es formaven aiguamolls d'aigua estancada que feien molta pudor.



Després el primer punt de parada obligatòria el trobem a la Punta Llisera, on es calava una almadrava fins als anys 60. Aquest punt també va ser conegut com a Punta del Pinet, i era un redós per al temporal de Llevant. D'ací ve eixa frase feta popular que diu "fas més mal que un temporal de Llevant".

Més endavant i guaitant pels penya-segats podem veure la Cova de l'Aigua, la Cova del Presili
i la Cova del Moncàixer,  una atalaia permanent on podíen amagar-se dos galeres. Podeu imaginar! Quin temps de pirates! Bé, en realitat, ara també tenim de pirates, però d'una altra classe.

Espere que us agrade el post. I si voleu saber més de torres de defensa en la costa mediterrània, dels nostres pirates i corsaris, us recomane el llibre del meu amic Manel Biosca. Torres en la costa! Editat pel MARQ d'Alacant.


PD: Gràcies a Compromís-Benidorm per organitzar tan interessant ruta.

lunes, 8 de febrero de 2016

Una visita a Valencia: no te pierdas la restaurada "Capilla Sixtina valenciana"

Si tenéis pensado ir por Valencia proximamente , no dejar de pasar por la iglesia de San Nicolás. Después de 4 años de trabajos, luce impresionante. 


Es imposible no quedarse con la boca abierta tras entrar al templo y subir la vista hacia los frescos. Se despliegan sobre 2.000 metros cuadrados de bóvedas, nervios y columnas. Son las pinturas de Dionís Vidal  que pintó en los últimos años del siglo XVII que vuelven a tomar color

Desde su restauración a San Nicolás se le llama la “Capilla Sixtina valenciana”. No se trata de compararla con la obra de Miguel Ángel, pero si que es verdad que lucen increíbles los colores recuperados en los 1.904 metros cuadrados de superficie muy irregular, frente a los 800 metros cuadrados del cielo de la capilla más famosa de la Basílica del Vaticano.

El coste de la rehabilitación ha ascendido a 4,7 millones de euros y ha sido sufragado íntegramente por la fundación privada de Hortensia Herrero, esposa de Juan Roig, presidente de Mercadona.

Es tradición ir a esta iglesia todos los lunes para pedir algo de fortuna, al santo protector de los niños y de las necesidades económicas de la familia. De hecho las pinturas narran la vida y milagros de san Nicolás, del que se cuenta que sacó de la miseria a un padre y de la prostitución a sus tres hijas, entregándole dádivas anónimamente, lo que dio origen al mito de Santa Claus.





viernes, 11 de septiembre de 2015

Paseo y cata por la ciudad de Oporto (parte 2)




Hoy toca el turno de la catedral, la Sé. Se alza en la ladera rocosa con sus torres gemelas disputándole el protagonismo a la Torre dos Clérigos. Poco queda de su estilo románico con los posteriores añadidos barrocos, pero no perderos el claustro. 

Desde la muralla de la catedral podemos ir bajando por las callejuelas del barrio da Sé hasta la Ribeira. 



Cuando llegamos bajo, a orillas del Duero se despliega toda una infinita oferta de restaurantes. Es hora de probar un sabroso bacalhau, un caldo verde, su variedad de quesos como el saloio,el cabreiro o el Azeitao, o una francesinha. 



Después d comer es el mejor momento para coger el crucero de los seis puentes. Un paseo donde disfrutar de las vistas más universales de Oporto, las de la Ribeira.

Y nos quedamos al otro lado del barrio portuario, en Vila Nova de Gaia, donde están las bodegas donde envejece el famoso vino de Oporto. En el XVII los ingleses tenían mal lo de importar burdeos por las constantes guerras con Francia y miraron hacia Portugal. Pero claro estos vinos soportaban mal cruzar el Atlántico y los comerciantes "guiris" le añadieron aguardiente. Y así nació el Oporto , un vino encabezado, cuyo comercio en el XVIII fue clave para el desarrollo de toda la región.


En Gaia se concentran las grandes bodegas de este vino : Calem, Ferreira, Sandeman. Imprescindible hacer alguna cata y tomarte un twany, o un ruby.





Y ya de vuelta cruzar andando el Ponte de Dom Luis I con su impresionante doble  estructura de metal, construido por el colaborador de Gustave Eiffel.


Volvemos a la Ribeira mirando el atardecer de la ciudad reflejado en el agua. Cuesta alejarse de aquí. Pessoa lo diría con otras palabras, pero haciendo la maleta ya lo echas de menos.

Paseo y cata por la ciudad de Oporto (parte I)


Empezamos este viaje con una recomendación, subir a la Torre dos Clérigos, y desde allá arriba contemplar la ciudad de Porto con todos sus tejados disputándose las vistas al Duero. Este era el "faro" para todos los barcos que remontaban el río llenos de mercancías durante siglos.

Hemos venido hasta esta Praça da Cordoaria con el viejo tranvía 22 , imprescindible dar una vuelta y coger el puso a la ciudad a la velocidad de antaño. Los mismos aires nostálgicos que nos hablan de otra manera de entender la vida.


Como el deleite que nos ofrece curiosear entre los libros de la cercana Librería Lello & Irmao (Rua das Carmelitas) una maravilla neo gótica de finales del XIX. Dicen de ella que es una de las más bellas del mundo y no tengo duda. Escenario de algunas películas, entrar aquí es como ir a Tiffany´s a desayunar cruasanes. Pero dentro las joyas tienen páginas y huelen a papel. Obligatoria la foto en la escalera aunque haya que esperar turno.

Aunque sea verano en Oporto hay que dormir con un fino edredón, un gustazo levantarse así sabiendo además que te espera desayunar en el Café Majestic. Todas las ciudades tienen un café: Lisboa tiene su A Brasileira, y Porto , éste, un local novecentista repleto de maderas y espejos, dónde el té servido en fina porcelana está exquisito (por cierto esta palabra en portugués significa extraño, raro, así que cuidado).  





Estamos en la Rua Santa Catarina y seguimos adelante para parar en la Capilla de las Almas. Es nuestra primera experiencia con los azulejos portuenses que vamos encontrando por toda la ciudad. 



En la preciosa estación de San Bento 20.000 piezas de la década de 1930 nos cuentan parte de la historia, también son imprescindibles los de la iglesia del Carmo y la Iglesia de san Ildefonso.Pero azulejos encontramos en muchos otros edificios. Los emigrantes portugueses que volvían con dinerito fresco de Brasil lo invirtieron en viviendas forradas de azulejos.

Hay un antiguo dicho que reza " Coimbra canta, Braga reza, Lisboa presume y Oporto trabaja", y algo de verdad tiene, porque Oporto , ha sido cuna de mercaderes, de bodegueros, de emigrantes en busca de fortuna, ... y todo eso se respira en la ciudad. 



Desde el Mercado de Bolhao, donde el aire decadente se mezcla con el ir y venir de las mercancías, hasta el espectacular Palacio de la Bolsa (no dejar de hacer la visita guiada) , o los tradicionales comercios que conservan todavía hoy los escaparates y carteles de la época.


La Casa Oriental, la Confeitaria do Bolhao, o alguna pequeña tienda donde hoy es posible encontrar alambiques y tapones de corcho. Hay un montón de preciosas pastelerías. Atención a los rellenos de crema con almendra.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Dos días por Salamanca


De esta plaza dicen que es todo armonía. Hasta el número de sus arcos , 88, es perfecto. Armonía, una palabra que se extiende a lo largo y ancho de esta ciudad. Y justamente la Plaza Mayor es el lugar donde empezar a descubrirla. Siéntate en uno de sus doce bancos de piedra, a distintas horas del día, y mira como cambia su pulso y su color. 



Sin ser ciudad de grandes alturas, no puedes de dejar de mirar hacia arriba. Si lo haces corres el riesgo de perderte alguna de sus joyas platerescas. Empezamos a coger el latido a la ciudad por la Rúa Mayor hacia la calle de la Compañía, allí nos encontramos la Clerecía y la Casa de las Conchas.


Dicen que hay 365 conchas, con cada una de ellas el señor Rodrigo Maldonado recordaba a su mujer el amor que sentía por ella cada día del año. Aunque hay otras leyendas, como la que dice que debajo de cada concha hay una moneda de oro. Aquí ya encontramos la piedra de color arena que le dará ese tono dorado a los atardeceres de la ciudad charra. 

Y si ese es su color, ¿a que huele Salamanca? Huele a saber, a ciencia, a literatura. Llegamos al Patio de Escuelas y ante la fachada plateresca de la antigua universidad nos entretenemos buscando la rana. Rana que en verdad es un sapo sobre una calavera. Un símbolo que en el renacimiento significaba pecado carnal. Pasa los estudiantes de la época era un toque de atención ante la sífilis. Entramos dentro y se respira sabiduría por todas las paredes. Aquí dentro fray Luis de León daba clases de Teología, y dijo aquella famosa frase del "decíamos ayer" cuando retomó sus clases después de cuatro años de cárcel. Otras referencias literarias de Salamanca son Unamuno , San Juan de la Cruz, o personajes como el licenciado Vidriera de Cervantes que decía de Salamanca que "enhechizaba la voluntad de volver".

biblioteca de incunables de la Universidad de Salamanca

"Advierte hija mía, que estás en Salamanca, que es llamada en todo el mundo madre de las ciencias y que de ordinario cursan en ella y habitan diez o doce mil estudiantes. Gente moza, antojadiza, arrojada, libre aficionada, gastadora, discreta, diabólica y de buen humor"

Esta definición de los estudiantes que también hizo el Licenciado Vidriera define muy bien al estudiante de entonces. Ese que tenia derecho al pataleo cinco minutos antes de empezar la clase para entrar en calor. Y es que Salamanca es de temperaturas extremas. En invierno el frío obligaba a los estudiantes más pobres a ir enrollados en mantas y de ahí la expresión "ser un manta". 

los vítores de  los estudiantes
Y si paseando por la ciudad charra os encontráis con grandes letras rojas pintadas en muchas fachadas estáis delante de los vítores, hechos con sangre, aceite y arcilla. Era la "firma" del estudiante, que había conseguido ser bachiller ("el grado") y tenia recursos económicos para dejar plasmado tan tremendo esfuerzo (había que pagar misa y toros).

catedral
Y ahora toca el turno de la catedral, o de las catedrales, porque son dos en una. Veían la primera demasiado poca cosa y adjuntaron otra más grande. Nada tiene que ver una con otra. La vieja, románica, es recogida y humilde, la nueva es todo esplendor con un churrigueresco que extasía. 

Dejaros tiempo para ver detenidamente la portada del Nacimiento o para buscar el astronauta en la puerta de Ramos.

el astronauta de la portada




Si me acompañáis bajamos al río Tormes por el puente romano. Por aquí volvían las prostitutas en acabar la cuaresma y Navidad. Volvían y los estudiantes les engalanaban con ramas las barcas, de ahí el nombre de rameras. Y también en Salamanca nace el origen de la expresión irse de picos pardos, pues las faldas y enaguas de estas mujeres acababan en picos de este color.

Y en este puente nos encontramos el famoso verraco del Lazarillo de Tormes. El toro de piedra donde el ciego golpeó la cabeza al Lazarillo. 

patatas revolconas
Y si entre tanta historia y tanto callejeo os llega el hambre no dudéis en buscar un pequeño restaurante en la calle Prior, cerca de la plaza Mayor, se llama Mesón La Dehesa y tiene los mejores ibéricos de todo Salamanca. Tienen ganadería y secadero propios. Tampoco olvidar de probar las patatas revolconas o meneás.

Y para acabar la jornada un paseo nocturno entre las parras y los frutales del Jardín de Calixto y Melibea. El autor de La Celestina , Fernando de Rojas, también fue estudiante de Salamanca. Desde aquí, asomados al Tormes, nos despedimos de Salamanca.