miércoles, 4 de febrero de 2015

Hostal Adria Santa Ana: dormir céntrico y barato en Madrid

En pleno centro de Madrid está el barrio de las Letras (o Huertas) , uno de los mejores zonas de la ciudad para alojarse durante unos días. Esta cerca de La Gran Vía, al lado de los principales museos y teatros, y con una surtida oferta de establecimientos para comer y dormir. 

Plaza de Santa Ana, Madrid
Pues en el cogollo de este barrio, en la Plaza de Santa Ana, se encuentra el que es ahora mismo el mejor hotel de todo Madrid, el Madrid Reina Victoria, donde van todas las celebrities internacionales cuando pasan por aquí. El hotel es precioso , pero claro, se sale un poco de los límites de mi escurrido bolsillo. Pero a solo 50 metros, casi en la misma esquina podemos encontrar otra joyita. Un hostal llamado Adria Santa Ana. 30 euros la habitación por persona. El único alojamiento de Madrid elegido por el New York Times como el hotel boutique más económico. Limpio, nuevo, céntrico y barato. Solo un impedimento. No hay ascensor y es una tercera planta. Se hacen piernas mientras se suben esas típicas escaleras de madera con escalones desparejados tan habituales en los edificios con solera. 

Habitación del hostal Adria Santa Ana
Tienen un detalle que me hizo gracia, te regalan un paquete de toallitas desmaquillantes (que has de pedir en recepción ) para evitar que ensucies de rimmel o maquillaje las toallas. Además es super silencioso. Ni siquiera tiene recepción. Sólo las cámaras del pasillo vigilan quien entra y sale. Pues eso, todo un acierto para apuntar en la agenda.

De tapeo por el barrio madrileño de las Letras

No sé el motivo por el cual siempre que voy a Madrid me llevan al barrio de las Letras. Y esta vez me he atrevido y he sido yo la que ha hecho de Cicerone. En ese trozo de Madrid comprendido entre la calle Atocha y la carrera de San Jerónimo, por donde precisamente estos días buscan la tumba de Cervantes, en ese trocito se tapea de maravilla. 



Empezamos por los clásicos, las tabernas de toda la vida como la mítica Casa Alberto en el número 18 de la calle Huertas. No marcharos sin probar el rabo de toro, en versión tradicional, o en relleno dentro de unos pimientos de piquillo. Fundada en 1827 Casa Alberto conserva todo el tipismo castizo de su momento. De hecho está en un edificio donde en el año 1614 Cervantes concibió Viaje al Parnaso.




Puesta en escena similar encontramos en otros lugares. Pero es impotante desgranar el grano de la paja. Está lleno de bares y cervecerías con azulejos imitando a antiguos que son antros para turistas.

Otras buenas opciones son Casa Toni en la Calle de la Cruz , 4 . El sitio es pequeñito pero desde el minúsculo escaparate puedas ver el género y su preparación, y eso ya dice mucho. Aquí pedir el vermuth de grifo de Reus, las berenjenas fritas, y si soy de casquería : callos, mollejas, oreja, y zarajos. 

 Y sin salirse de los clásicos, para una de calamares, y acercándonos ya a la plaza Mayor, el bar Postas de la calle del mismo nombre. Su bocadillo de calamares, entre los mejores de Madrid.







Otra cervecería que suelo visitar es El Diario en la calle Huertas número 69. Tiene una barra de montaditos muy variada y excelente. El jamón de toda confianza. El servicio simpático y atento.




Y de los de toda la vida pasamos a los últimos en llegar. Recomendamos La huerta de Tudela (Green and More) en el numero 15 de la calle Prado. Una propuesta innovadora que presenta a las verduras como platos principales. Dicen que tienen la mejor menestra de España. Sólo decir que cada verdura se cuece por separado.

Y de ahí saltamos de calle y de gastronomia. Si llevas dos días de "tipical tapas" , nada mejor que sentarse a una mesa vietnamita. Viet nam es lo último en cocina vietnamita en Madrid. Para los fans de la famosa sopa Pho Bo, los nems, los rollitos de cerdo y gamba fritos y envueltos en hojas de lechuga y otras especialidades.

También nos gustó la Taberna del Chato en la calle de la Cruz, 35. A lo de toda la vida le han dado una vuelta de originalidad y tiene una carta de raciones y tapas muy moderna y apetecible.




Para rematar la tarde tomaros un té en Tekoe o Cosmen and Keiless , o si apetece más una copa, la cockteleria Guau, todo sin salir de la calle Huertas.

viernes, 21 de noviembre de 2014

El sur también es verde: Segura de la Sierra II

La primera ruta fue la del sábado. Elegimos la que sale desde la puerta de Orcera, una de las antiguas entradas a la ciudad amurallada, en el mismo pueblo de Segura de la Sierra, todavía despertándose entre la niebla.  Se llama ruta de Los Estrechos, está dentro de un GR (gran recorrido) y tiene una dificultad media. Son 7 km de ida y 7 de vuelta. 

El tipo de firme es una estrecha senda y une Segura de la Sierra con Orcera volteando las montañas que rodean lo dos pueblos. El paisaje es precioso en otoño, con el color plata de olivares preñados de aceituna negreando, y los amarillos de los chopos y los fresnos en las riberas y en las fuentes. 

Y a los pies, todo el camino un tapiz de agujas de pino que amortiguan la pisada.

Y entre el traqueteo de las botas asoman hongos y setas camuflados entre la hojarasca. Sólo hay que caminar y caminar, dejando pies y mente al libre albedrío del bosque. 




A la vuelta los últimos kilometros de empinada cuesta se hicieron de rogar. Sólo el señuelo de las chuletitas de cordero nos empujaban hacia adelante.

La segunda ruta fue la del domingo. Esta vez era más un paseo que una ruta. Era de dificultad baja y sólo de 3 km de ida más los tres de vuelta. Se sale desde la población de Siles (área recreativa de la Peña del Olivar) y la ruta se llama Junta de los Arroyos. Vamos todo el rato siguiendo el curso de dos arroyos, el de la Canalica y el del Barranco de los Tejos.

El paseo es perfecto para ir observando la flora endémica y el pino laricio o salgareño, el pino autóctono de la Sierra del Segura. Lo dicho, un destino muy recomendable. Razones no le faltan.

El sur también es verde: Segura de la Sierra I



El sur también es verde. Lo he confirmado en un fin de semana fantástico en la sierra de Segura, en la provincia de Jaén. Bosques que no pueden envidiar al de otras latitudes. La Sierra de Segura ocupa más de dos terceras partes del Parque Natural Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, el mayor espacio protegido de la península y reserva de la Biosfera por la Unesco.

Llegamos el viernes por la noche y nos recibió una densa niebla y una fina lluvia que hizo eterno el tramo final de nuestro viaje. Pero entre nieblas y oscuridad apareció, arriba de un peñasco, Segura de la Sierra, el pueblo elegido para pernoctar por estos lares.

Un conjunto histórico-artístico con un más que interesante patrimonio. Cuna de Jorge Manrique, el de las coplas por la Muerte de su padre, que no era otro que el comendador de la orden de Santiago en el castillo de este municipio (visita obligada). 


Recuerde el alma dormida,
avive el seso e despierte
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el plazer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiere tiempo passado
fue mejor. 

Segura de la Sierra tuvo su esplendor histórico bajo la denominación árabe: visitar lo que queda de los baños y toda la fortificación del pueblo (el castillo, las puertas de la ciudad y las ruinas de la antigua muralla.


Otro rincón de interés es la singular plaza de toros cuadriculada. Y tampoco olvidar darse un homenaje gastronómico. El pueblo vive actualmente del turismo rural y hay mucha oferta. 

Nosotros elegimos los apartamentos rurales de La Mesa Segureña. Están muy bien equipados con chimenea y cocina con menaje. Pero no iros sin probar alguno de los platos locales como las chuletitas de cordero segureño. El apetito está asegurado después de recorrer algunas de las rutas que le ofrece al caminante esta Sierra del Segura.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Un paseo por la Rioja. Último capítulo.

El museo se encuentra a la entrada de Briones


Cuarta jornada de nuestro viaje a la Rioja Alta y dedicamos el día, sin salir de Briones, a uno de los museos que más me han sorprendido en esta vida, y ya son unos cuantos los visitados. Éste está considerado como uno de los mejores del mundo en su materia, de hecho el Museo Vivanco de la cultura del vino es declarado en el 2007 por la Unesco como el más importante del mundo en su categoría. No obstante es el primer destino turístico de la Rioja, y un día se queda corto para verlo.

Antigua prensa de uva
Es una experiencia auténtica, un paseo por 8000 años de historia, la del vino y el hombre, desde la cultura griega, egipcia o romana, a la visión que de este milagro de la uva han tenido Miró, Barceló o Chillida.
Santuario de la enología, es visita obligada para conocer un poco mejor que significa el vino y toda la cultura que nace alrededor. Ya lo sabían Osiris en Egipto, Dionisios en Grecia y Baco en Roma, que fueron los protectores de la cosecha.

copas de vidrio de época griega y romana
Desde su influencia en el mundo clásico, hasta el vino en la actualidad, todo se recoge en El Museo Vivanco. Desde conocer el tratamiento de la cepa, a los secretos de la vendimia (la poda, el injerto, el envero, etc) . Desde "ver" como se fabrica una barrica, una botella de vidrio, o un tapón de corcho, a comprender los trabajos de la bodega: prensados, trasiegos, clarificados, etc. 

Pesada de las barricas
También te acercan los aromas, la primera publicidad de las bodegas, los sistemas de medida, y hasta un jardín con 200 variedad de uva de todo el mundo. Y todo con una visión didáctica a la vez que entretenida, además de toda una apuesta por la innovación tecnológica en este tipo de escenarios. No se han olvidado ni de recoger la influencia del vino en la literatura. Vamos, como ya os he dicho, de visita obligada.





El vino tiene un poder 
Que admira y que desconcierta
Transmuta la nieve en fuego
Y al fuego lo vuelve piedra.
El vino es todo, es el martes.
Las botas de veinte leguas.
La alfombra mágica, el sol.
El loro de siete lenguas.
Algunos toman por sed
Otros por olvidar deudas
Y yo por ver lagartijas
Y sapos en las estrellas. (...)

Nicanor Parra , Coplas del vino.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

La Rioja Alta, Capítulo 3.


Y en nuestra tercera jornada de viaje llegamos a la capital de la Rioja Alta, la ciudad de Haro. Hemos llegado recorriendo una carretera salpicada de viñedos de tempranillo, garnacha, mazuelo y graciano. Pero ahora dejamos las vistas al campo riojano para llegar a uno de los puntos neurálgicos de la Rioja. Las bodegas de Haro. Recomendable ir a la zona baja de la ciudad, donde se encuentran la mayoría de las bodegas, en el llamado barrio de la Estación. Imprescindible reservar un par de visitas a alguna de ellas. 


A nosotros nos recomendaron la de Muga y acertamos de pleno. Un gusto descubrir los secretos de la elaboración del vino, tan bien contados y con tanta pasión. Un paseo didáctico donde descubrir por ejemplo de donde viene la expresión "a ojos de buen cubero". 




Aprender también como se hace el trasiego por gravedad, o el proceso de clarificación con unas simples claras de huevo sorprende al más puesto.




Luego visitamos Cune, donde facturan al año 8 millones de botellas de vino. Casi nada. Destacaré el "cementerio" , el lugar donde reposan los vinos de muchos años, el sanctasanctórum de la bodega. Aquí se respira historia y veneración a la cultura del vino. 



De tapeo por Haro
Acabadas las dos visitas nos adentramos por el centro de la ciudad. Es hora de comer y nos movemos por la zona entre la plaza de la Paz y la iglesia de Santo Tomás, donde hay un buen abanico de tapas. Difícil elegir. Y no olvidar probar alguno de los platos típicos: patatas o bacalao a la riojana

Y con la barriga y el  el corazón contento, toca un ratito de descanso. Y nada mejor para tal menester que el claustro central de los Agustinos. Un convento reconvertido en hotel. 

Tomar una copa relajada en este ambiente es un placer . Imaginaros fue en 1373 un convento, ya en 1800 fue  guarnición militar, luego hospital, luego una cárcel, y ahora un hotel. Nos gustó tanto que repetimos.


Bodega Marqués de Riscal
Con fuerzas renovadas tomamos otra vez la carretera para cruzar de la Rioja Alta a la Rioja Alavesa. Nos dirigimos a Elciego a ver la majestuosidad arquitectonica de la bodega del Marqués de Riscal, obra de Frank Gehry. Sorprende la luz de ese envoltorio arquitectónico, pero dejamos la visita para otra ocasión.



De vuelta a Briones pasamos por San Vicente de la Sonsierra. Al oeste, bajo el castillo del pueblo, nos espera un baño en el Ebro, a la altura del puente medieval que era la frontera de Navara con Castilla. Desde el siglo XII hasta hoy, mucha agua ha corrido bajo estos ojos.
El Ebro a su paso por San Vicente de la Sonsierra

La Rioja Alta. Capítulo 2.

Monasterio de Yuso





Salimos de Briones camino de San Millán de la Cogolla. Porque La Rioja es vino, pero también es parte de la historia de la segunda lengua más hablada del mundo, 400 millones de personas, y aquí encontramos los orígenes del castellano escrito.


En San Millán de la Cogolla se encuentran los monasterios de Suso y Yuso (significan arriba y abajo), un conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1997. Hasta el 1100 coexistieron los dos monasterios, hoy el de Suso está deshabitado, y el de Yuso, tiene una comunidad benedictina de 11 monjes. Cuesta creer que en el siglo XII fuera una cuna de máximo esplendor espiritual y cultural. Aquí se desarrolló una intensa actividad en la producción de valiosos códices. 

Claustro del monasterio de Yuso
Fue copistería y biblioteca, En el códice latino Emilianense 60 hay apuntes en lengua romance, latín, y para mi sorpresa, también se recogen las probablemente primeras palabras en euskera, en dos glosas de un viejo códice. Otro códice, el 46, es un manuscrito con 20.000 entradas ordenadas de la A a la Z , origen del castellano escrito. 



Dicen que el monasterio tiene una de las mejores bibliotecas de España para los investigadores. Vimos los cantorales copiados entre 1729 y 1731. Enormes libros que se llevaban hasta el coro de la iglesia del monasterio, dónde los monjes pasaban buena parte de su jornada, cantando.

Río Oja a su paso por Casalarreina

Y cantando, nos vamos caminito del río. Que pasamos de los 35 grados y apetece remojarse en agua "fresquita", que no todo ha de ser cultura. Camino de vuelta a Briones paramos en Casalarreina donde nos espera una pequeña playa donde se remojan algunos parroquianos del lugar. Es el río Oja que da nombre a esta bendita tierra.