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miércoles, 4 de febrero de 2015

De tapeo por el barrio madrileño de las Letras

No sé el motivo por el cual siempre que voy a Madrid me llevan al barrio de las Letras. Y esta vez me he atrevido y he sido yo la que ha hecho de Cicerone. En ese trozo de Madrid comprendido entre la calle Atocha y la carrera de San Jerónimo, por donde precisamente estos días buscan la tumba de Cervantes, en ese trocito se tapea de maravilla. 



Empezamos por los clásicos, las tabernas de toda la vida como la mítica Casa Alberto en el número 18 de la calle Huertas. No marcharos sin probar el rabo de toro, en versión tradicional, o en relleno dentro de unos pimientos de piquillo. Fundada en 1827 Casa Alberto conserva todo el tipismo castizo de su momento. De hecho está en un edificio donde en el año 1614 Cervantes concibió Viaje al Parnaso.




Puesta en escena similar encontramos en otros lugares. Pero es impotante desgranar el grano de la paja. Está lleno de bares y cervecerías con azulejos imitando a antiguos que son antros para turistas.

Otras buenas opciones son Casa Toni en la Calle de la Cruz , 4 . El sitio es pequeñito pero desde el minúsculo escaparate puedas ver el género y su preparación, y eso ya dice mucho. Aquí pedir el vermuth de grifo de Reus, las berenjenas fritas, y si soy de casquería : callos, mollejas, oreja, y zarajos. 

 Y sin salirse de los clásicos, para una de calamares, y acercándonos ya a la plaza Mayor, el bar Postas de la calle del mismo nombre. Su bocadillo de calamares, entre los mejores de Madrid.







Otra cervecería que suelo visitar es El Diario en la calle Huertas número 69. Tiene una barra de montaditos muy variada y excelente. El jamón de toda confianza. El servicio simpático y atento.




Y de los de toda la vida pasamos a los últimos en llegar. Recomendamos La huerta de Tudela (Green and More) en el numero 15 de la calle Prado. Una propuesta innovadora que presenta a las verduras como platos principales. Dicen que tienen la mejor menestra de España. Sólo decir que cada verdura se cuece por separado.

Y de ahí saltamos de calle y de gastronomia. Si llevas dos días de "tipical tapas" , nada mejor que sentarse a una mesa vietnamita. Viet nam es lo último en cocina vietnamita en Madrid. Para los fans de la famosa sopa Pho Bo, los nems, los rollitos de cerdo y gamba fritos y envueltos en hojas de lechuga y otras especialidades.

También nos gustó la Taberna del Chato en la calle de la Cruz, 35. A lo de toda la vida le han dado una vuelta de originalidad y tiene una carta de raciones y tapas muy moderna y apetecible.




Para rematar la tarde tomaros un té en Tekoe o Cosmen and Keiless , o si apetece más una copa, la cockteleria Guau, todo sin salir de la calle Huertas.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

La Rioja Alta, Capítulo 3.


Y en nuestra tercera jornada de viaje llegamos a la capital de la Rioja Alta, la ciudad de Haro. Hemos llegado recorriendo una carretera salpicada de viñedos de tempranillo, garnacha, mazuelo y graciano. Pero ahora dejamos las vistas al campo riojano para llegar a uno de los puntos neurálgicos de la Rioja. Las bodegas de Haro. Recomendable ir a la zona baja de la ciudad, donde se encuentran la mayoría de las bodegas, en el llamado barrio de la Estación. Imprescindible reservar un par de visitas a alguna de ellas. 


A nosotros nos recomendaron la de Muga y acertamos de pleno. Un gusto descubrir los secretos de la elaboración del vino, tan bien contados y con tanta pasión. Un paseo didáctico donde descubrir por ejemplo de donde viene la expresión "a ojos de buen cubero". 




Aprender también como se hace el trasiego por gravedad, o el proceso de clarificación con unas simples claras de huevo sorprende al más puesto.




Luego visitamos Cune, donde facturan al año 8 millones de botellas de vino. Casi nada. Destacaré el "cementerio" , el lugar donde reposan los vinos de muchos años, el sanctasanctórum de la bodega. Aquí se respira historia y veneración a la cultura del vino. 



De tapeo por Haro
Acabadas las dos visitas nos adentramos por el centro de la ciudad. Es hora de comer y nos movemos por la zona entre la plaza de la Paz y la iglesia de Santo Tomás, donde hay un buen abanico de tapas. Difícil elegir. Y no olvidar probar alguno de los platos típicos: patatas o bacalao a la riojana

Y con la barriga y el  el corazón contento, toca un ratito de descanso. Y nada mejor para tal menester que el claustro central de los Agustinos. Un convento reconvertido en hotel. 

Tomar una copa relajada en este ambiente es un placer . Imaginaros fue en 1373 un convento, ya en 1800 fue  guarnición militar, luego hospital, luego una cárcel, y ahora un hotel. Nos gustó tanto que repetimos.


Bodega Marqués de Riscal
Con fuerzas renovadas tomamos otra vez la carretera para cruzar de la Rioja Alta a la Rioja Alavesa. Nos dirigimos a Elciego a ver la majestuosidad arquitectonica de la bodega del Marqués de Riscal, obra de Frank Gehry. Sorprende la luz de ese envoltorio arquitectónico, pero dejamos la visita para otra ocasión.



De vuelta a Briones pasamos por San Vicente de la Sonsierra. Al oeste, bajo el castillo del pueblo, nos espera un baño en el Ebro, a la altura del puente medieval que era la frontera de Navara con Castilla. Desde el siglo XII hasta hoy, mucha agua ha corrido bajo estos ojos.
El Ebro a su paso por San Vicente de la Sonsierra