lunes, 25 de marzo de 2013

Nuevas rutas para este verano en el aeropuerto de El Altet


El Aeropuerto alicantino de El Altet contará con 28 nuevas rutas para la próxima temporada de verano, de las cuales 15 operarán nuevos destinos y 13 retomarán vuelos con los que ya contaba el aeropuerto la pasada temporada de verano.

En la nueva oferta estival, el mercado nórdico aglutinará la mayoría de las novedades en cuanto a destinos, entre los que destacan Aalborg (Dinamarca), Harstad-Narvik, Molde y Trombo (Noruega), Oulu (Finlandia) y Umea (Suecia), todo ellos operados por la compañía Norwegian y Angelhom Helsingborg (Suecia), operado por la compañía Ryanair. Asimismo, las compañías Scandinavian Airlines y Vueling abrirán nuevas rutas con Copenhague (Dinamarca).

El director del Aeropuerto alicantino ha considerado que estas novedades se reflejan también en un "significativo aumento de los asientos ofertados con los países nórdicos, entre los que destaca el aumento del 43% con Suecia, del 50% con Noruega y del 98% con Dinamarca.
Mercado británico

Santiago Martínez-Cava además ha destacado el crecimiento de Reino Unido, mercado tradicional del Aeropuerto de Alicante, con un aumento del 16% en los asientos ofertados, principalmente de British Airways, que mantiene la ruta que inicio este invierno con Heathrow y añade otra con Londres-Gatwick.

También han programado nuevos vuelos Thomas Cook con Birmingham, BA Cityflyer con Glasgow e incluso la escandinava Norwegian con Londres-Gatwick.

Asimismo, la temporada de verano aumentará de "una manera notable" el tráfico programado con Rusia, con una subida del 88% en los asientos ofertados y dos nuevas rutas a Moscú, una de ellas operadas por la compañía VIM Airlines y la otra operada por Vueling, así como una nueva ruta a San Petersburgo operada por Rossiya.
Aerolíneas

La aerolínea Norwegian va a crear una base operativa en el Aeropuerto de Alicante que supondrá un incremento del 85% en sus asientos ofertados, y un refuerzo en las conexiones con Escandinavia, con nuevos destinos a Billund (Dinamarca), Goteborg (Suecia) y Oslo (Noruega), y el aumento en las rutas ya existentes.

Por otra parte, Jet2 ha programado un aumento del 23% en sus asientos ofertados, lo que aumentará su conectividad con el Norte de Inglaterra.

Además, la compañía aérea Ryanair, que también tiene base en Alicante, ha programado un incremento del 22% en el volumen de asientos ofertados, y la apertura de nuevas rutas a Katowice (Polonia), Núremberg (Alemania) y la ya mencionada Angelholm Helsingborg (Suecia), entre otras.

Por su parte, Air Berlin abrirá una nueva ruta con Colonia (Alemania), mientras que Transkiev iniciará una conexión con Kiev (Ucracia) y la compañía Bingo operará una conexión con Varsovia (Polonia).

(información de Europa Press | Alicante)

miércoles, 13 de marzo de 2013

Dónde comer en París por 13 euros

El joven poeta y periodista Lucien de Rubempré frecuentaba, según el estado de su economía, distintos restaurantes para almorzar en París. Uno de ellos, por ejemplo, se encontraba junto al céntrico Palais Royal y la cuenta le solía costar el equivalente a un “mes de su existencia” en Angulema, su ciudad natal. Otro estaba situado en el barrio Latino, pero pagaba la mitad, e incluía vino en jarra, o cerveza. Esto ocurría en la ficción, en las páginas de la novela Ilusiones Perdidas, de Balzac. Hoy en día, las propuestas para comer bien en la capital francesa por precios asequibles son muy diversas. Aquí proponemos una selección de diez locales con una oferta de platos por un máximo de 13 euros.

1. L'Espérance

Inmueble de toldos verdes y lucecitas discretas en la noche. Cierra los fines de semana. En su pequeño y ameno comedor es improbable escuchar otro idioma que no sea el de Voltaire. La variedad de postres, de factura propia, es altamente recomendable. La sede de la editorial Gallimard, panteón de las letras francesas, se encuentra justo en diagonal. Por tal razón, sus editores gravitan a lo largo de la tarde entre políticos y profesores universitarios, en un entorno de anticuarios y galerías de arte. Una buena opción para el viajero que dedique el día a visitar los cercano museos del Louvre o d´Orsay. La comida denota frescura. La atención, familiaridad (36 rue de l'Université).

2. Pho Tai

Los recuerdos de las descripciones de la escritora vietnamita Duong Thu Huong sobre las exquisiteces de la comida de su país saltan a primera fila nada más entrar en este restaurante de fachada singular. Emplazado justo al lado del metro Maison blanche, la cacofonía del local contrasta con los desangelados comedores de algunos restaurantes parisinos. Cierra los miércoles y los domingos conviene llegar con tiempo. Las sopas humeantes y los noodles, el arroz siempre compacto, el picante y el anís, o el tradicionalphô, entre otros, cierran la cuadratura (13 y 18 rue Philibert Lucot).

3. Le felteu

Un cartel sobre la puerta de este pequeño espacio del barrio Le Marais advierte: "On n'a pas des métiers faciles" (No tenemos oficios fáciles). Un aviso directo. De entrada, no es raro toparse con una aparatosa motocicleta que preside, en forma de obstáculo, el portal. No suele haber mesas disponibles, por lo que se aconseja reservar con antelación. Y de vez en cuando hay que insistir para que el plato llegue a buen puerto. En todo caso, y teniendo algo de paciencia, la comida resulta ser un exquisito descubrimiento. No se aceptan tarjetas de crédito (15 rue Pecquay).

4. Waly-Fay

La comida que se sirve aquí es de África occidental. Más concretamente, de Senegal. Abierto de lunes a sábado desde las 19 horas hasta las 2 de la madrugada, la carta ofrece entre sus opciones el conocido maffé de pollo con crema de cacahuete acompañado por una ración de arroz, o la Pepe-soup con attiéké, que es un cuscús elaborado a base de yuca, tubérculo que se cultiva especialmente en América Latina, África y Asia. (6 rue Godefroy-Cavaignac).

5. Chez Gladines

La gastronomía del suroeste francés, cocina del País Vasco, trasladada a las inmediaciones de un apacible arrabal parisino. Que nadie se tome el tiempo de buscar el teléfono, no reservan mesas; tampoco se aceptan tarjetas de crédito. No existe el concepto de mesa individual, hay que prepararse para compartir con otros comensales. El plato del día cuesta 8 euros y las porciones cumplen draconianamente los requisitos para un sustancial banquete en la aldea gala de Astérix y Obélix. Cerca de la salida del metro más cercano, Corvisart, se encuentra el soberbio edificio del diario vespertino Le Monde, cuya fachada ilustró el dibujante Plantu (30 rue des Cinq- Diamants).

6. Crêperie Josselin

Chateaubriand nació en Bretaña y murió en París. Tanto la sidra de su región, como los crêpes, que se supone son originarios de esta zona del norte de Francia, gozan de insondable acogida. La Crêperie Josselin recrea el ambiente de una fonda bretona. Administrada por Madame Bénuezi, el establecimiento, de mosaicos y platos esmaltados, va camino de convertirse en icono parisino. El menú del medio día consiste en dos crêpes y algo de sidra por 10 euros. El viajero que llegue y salga de la Gare-Montparnasse hallará a corta distancia este animado y apetitoso rincón (67 rue du Montparnasse).

7. Bistró L’entrepot’s

Joven local con solo nueve años de existencia, se trata de un santuario de objetos curiosos. Este bistró rescata para los artistas y vecinos de la zona algunas costumbres típicas, en otros tiempos, de la vida de barrio, y propone las suyas propias. A saber, buen vino a precio reducido y buena mesa de corte tradicional francesa. Si a eso le añadimos tardes ocasionales de jazz y exposiciones temporales de pintura, serán argumentos suficientes para visitar este enclave bellevilloise. (2 rue Sorbier)

8. Les Trois Frères

Tengamos los barrios de Goutte d'Or y Barbès como eje de referencia. Dos atmósferas en constante ebullición, con fuerte acento del Magreb y de antecedentes populares. Este es un local modesto donde se sirven, entre otros platos recomendables, sardinas en aceite, mejillones rellenos y Sidi Brahim, sabroso vino de Argelia. El local lleva 30 años en servicio y dispone de una barra donde aún quedan acodados algunos chibanis,que en árabe argelino se refiere a personas mayores, mientras beben un té en tiempos lentos (14 rue Léon).

9. Catz café

Pequeño local de composición ecléctica. Cierra los lunes. El plato del día (12 euros), las ensaladas y tartas saladas merecen atención. En una pared hay un estante con portarretratos y libros de ocasión. Pequeñas lámparas cuelgan sobre las mesas de cocina china (57 rue Rodier).

10. Chez Léon

Buena parte de los bistró de toda la vida han pasado a manos de grandes administradores y cadenas con músculo financiero, que se han encargado de uniformizar, hace ya años, una de las referencias más vistas de la ciudad. Chez Léon va a contracorriente. Mobiliario de material imbatible y a prueba de batallas, dispuesto siempre con sus manteles a cuadros rojos. Lugar oficial de encuentro desde 1934 para el sindicato de transportadores francés, este con reminiscencias de la vieja clase obrera se halla en una calle algo desapacible de una zona muy poco desapacible, el arrabal Saint- Lazare. La atención corre por cuenta de cuatro generaciones de mujeres de la familia Grange, que se dividen tareas desde que se hicieran cargo de los fogones en los años 60 (5 rue d'Isly).

(Información publicada en el suplemento El viajero del diario El País)

martes, 4 de septiembre de 2012

París ya tiene mapa literario


La ciudad de París recreada en las novelas de Honoré de Balzac, Víctor Hugo o Stendhal revive estos días gracias a un mapa "literario" puesto en marcha por el Ayuntamiento de la capital francesa, que desde su página web también permite al usuario descargar sus obras de forma gratuita. 

Desde finales de agosto, el consistorio parisino, en colaboración con las bibliotecas municipales y la biblioteca electrónica Feedbooks, ha colgado en línea un mapa repleto de extractos geolocalizables de clásicos como "Los Miserables" (Hugo), "Por el camino de Swann" (Proust) o "Bel Ami" (Maupassant), entre otras muchas novelas que tuvieron París como telón de fondo. 

La página del Ayuntamiento (paris.fr) combina esta iniciativa con sus "paseos culturales", en los que propone rutas para visitar los lugares que hicieron el día a día de literatos como Albert Camus, Colette o George Sands, pero también de otras celebridades francesas como Edith Piaf, George Brassens o Gustave Eiffel. 

Para terminar de despertar el interés de parisinos y turistas, el consistorio recuerda versiones clásicas y más recientes de aquellas obras que, como "El fantasma de la Ópera", "El rojo y el negro" o "Los crímenes de la Rue Morgue", han sido llevadas a la gran pantalla, y que en muchos casos también pueden alquilarse en las bibliotecas públicas de la capital francesa. 

París aprovecha así las nuevas tecnologías para mostrar la cara más novelesca de una ciudad que ha inspirado a tantos escritores y artistas franceses pero también extranjeros.

(información de la Agencia EFE)

martes, 21 de agosto de 2012

New York, 450 euros I/V con Iberia


La aerolínea Iberia ha lanzado en su campaña cuyo lema es 'los que corren, vuelan', billetes a destinos como Nueva York por 450 euros, según ha informado la compañía este martes en un comunicado.
El período de compra para adquirir los billetes finaliza el próximo viernes 24 de agosto y solo se puede volar en fechas concretas entre los últimos días de agosto, el mes de septiembre y principios de agosto.
Los destinos elegidos son Nueva York, R
ío de Janeiro, Colombia, Boston, México o Panamá, entre otros, por 450 euros ida y vuelta, todo incluido.Asimismo, en Europa se puede volar a Lisboa por 59 euros y Berl
ín y Amsterdam por 79 euros ida y vuelta.Respecto a viajes por Espa
ña se pueden encontrar billetes de ida y vuelta a La Coruña por solo 59 euros, con todo incluido.En esta campa
ña también se incluyen plazas en vuelos de Iberia Express a Alicante, Málaga o Granada por 59 euros. Asimismo, también hay plazas en vuelos de Air Nostrum: Bilbao-Sevilla o Madrid-Murcia por 59 euros, o Madrid-Burdeos y Madrid-Estrasburgo por 79 euros entre otros.

domingo, 19 de agosto de 2012

Veraneo en un pueblo italiano al pie de las montañas. (2ª parte)

Este verano seguro que habéis visto un spot televisivo de Aquarius donde se invita a pasar el verano en un pueblo. Con la crisis este modo vacacional "all inclusive" se ha vuelto a poner de moda. Cuando vivíamos por encima de nuestras posibilidades (unos mas que otros) íbamos a Cancún y a Nueva York, ahora Peralejos de las Truchas (Guadalajara) es un destino "top ten".    
 
Así que yo, malacostumbrada a lagarme a otro continente en busca de aventuras y nuevas civilizaciones , me he ido a un pueblo a redescubrir la civilización del dolce far niente. Pero no he ido al mío. No. Que por cierto es donde veranean millones de personas. Me he ido al de la madre de mi cuñado, es decir, la "nona" de mis sobrinos. Un pueblo italiano llamado Villalatina que está en el Lazio, en plena montaña, en el valle del Comino. A una hora larga de Roma y una hora corta de Nápoles.
¿Y que he hecho yo en un pueblo italiano? Dormir, comer, pasear, volver a comer, y volver a dormir, básicamente. Es decir, las típicas vacaciones rurales estilo mediterráneo. Tan rural como que hay que lavar la ropa en el lavadero de la fuente, tan de pueblo, como que los funerales se anuncian con carteles en los paneles municipales de los caminos, tan casero, como que vecinos y familiares te traen parte de sus cosechas de tomates, patatas o vino. Tan adorablemente campestre como que el heladero artesano (de unos 80 años) pasa con la furgoneta a venderte el helado a la puerta de tu casa. 

 Pero todavía hay más cosas en positivo: la desconexión. Esclavos ya de las redes sociales, del ordenador y del teléfono, es un gusto desconectar del mundo exterior. En el pueblo solo teníamos “wifi” en el bar, por tanto las noticias me han llegado dosificadas y con ese extraña caducidad que produce el no estar conectado perennemente. Esto corrobora que aquí el tiempo tiene otro ritmo. El reloj se desacelera y entramos en un “stand by” cómodo y amodorrador.

Veraneo en un pueblo italiano al pie de la montaña (1ª parte)



El valle del Comino está rodeado de montañas
(los Apeninos). No sé si el Marco de nuestros dibujos animados, que tanto nos hizo llorar, era de por aquí, pero seguramente, porque ésta es una tierra de
emigrantes. Gente que  desde el siglo XIX no ha aparado de moverse por
Europa y América para ganarse el pan. Por eso cuando llega agosto cada uno de estos pueblecitos (Villalatina, Casalattico, Sora, Atina, Picinisco, etc)
triplican su población con irlandeses o escoceses que vuelven al pueblo de sus padres y abuelos.
Esto da origen a las fiestas que alrededor del 15 de agosto (el ferroagosto) se celebran por estos pagos. La Irish fest de Cassalattico o la Scottish fest de Villalatina. El inglés y los “fish and chips”  (es el negocio de muchos de estos italianos allí)  se adueñan de estas calles. Se hacen fiestas con música en la calle y la Moretti o la Peroni dejan sitio a las Guiness por unos días. 



Pero la cultura y tradición del Lazio italiano no se deja arrinconar y nos ha dejado demostraciones tan auténticas
como el Festival de la Zampogna de Villalatina, una ocasión para escuchar las gaitas típicas de la zona, algo así como la música del gallego Carlos Núñez, y por extensión, el Folk de la región. Valses y mazurcas para bailar en las noches de agosto. Por cierto, noches a 19 y 20 grados.

Otra ocasión auténtica y genuina son las ferias del vino, la "sagra" que llaman ellos. La Sagra del Vino de Atina (CatinAtica) o la sagra del cabernet de Gallinaro. Esta última un
acontecimiento que si no van cuidado se convertirá en otra"Tomatina".  Vas por la calle visitando todas las cantinas que son las mini-bodegas, o mejor dicho la
micro-producciones de vino local de los vecinos. Abren las puertas de sus casas para dar a probar su vino. Sólo has de pagar 7 euros para que te den una copa que has de guardar para ir pidiendo vino por todas las cantinas de manera
gratuita. Las calles van abarrotadas de gente con la copa en la mano, cantando y bebiendo. Como en España, aquí todo va acompañado de su vertiente gastronómica. Hay puestos en las calles donde comer pizza con mortadela (cualquier parecido con nuestra pizza es pura coincidencia) , gnocchi al tartufo (trufa), polenta o pasta e fagioli.

Mi hermana y mi cuñado tienen la suerte de dejarse caer por allí todos los años. Yo espero repetir.

   





lunes, 25 de junio de 2012

Cuenca: La casita de Cabrejas

A 5 minutos de la ciudad de Cuenca os recomiendo un hotel rural, perfecto para desconectar durante un fin de semana. Es un hotel con todo tipo de detalles para hacer la estancia agradable y perfecta. Se llama La casita de Cabrejas y la web es www.lacasitadecabrejas.com.

Hay pocas habitaciones, un salón-biblioteca con un enorme ventanal (y chimenea que debe ser perfecto para invierno), y un par de comedores. Todo decorado con mucho gusto. La finca dispone de piscina, pista de padel, mesas de ping pong, hamacas, cenadores y un barecito con la cerceza muy fresquita.

Antonio, hijo de los propietarios, lleva el tema de las actividades deportivas. Nosotros elegimos hacer canoa por el Mariana, un afluente del Xúquer, y la verdad que pasamos una mañana increible, con dos chapuzones incluidos al volcar. pero tienen bicicletas, descenso de barrancos, quads, orientación, etc.

Como está tan cerca de Cuenca, tienes oportunidad de comer y cenar allí, o bien el hotel te ofrece ensaladas, tablas y montditos. En cuenca recomiendo una visita a "Casa Fidel" para comer costillas (de las de verdad, no de las de los americanos).


Y luego cerca hay muchas posibilidades de hacer excursiones.
La ciudad Encantada, la Ventana del Diablo, la laguna de Uña (comer en el "Restaurante La Laguna" huevos rotos de corral) y el embalse de la Toba. De vuelta hemos parado a visitar la ciudad de Alarcón. Tiene un conjunto medieval interesante. Allí recomiendo comer en "La cabaña de Alarcón" ( pedir el postre típico de la villa: Tarta de la Tercia)