miércoles, 15 de abril de 2009

Top ten romano

1.Entrar en la iglesia de San Ignacio, la de los Jesuitas, y jugar a ver si localizas el engaño. De eso trata el trompe l'oil (trampantojo en castellano): la cúpula es falsa, no existe, pero la pintura la finge de una manera abolutamente magnífica. Todo por un recorte presupustario de la època. Las crisis siempre acaban forzando buenas ideas!!





2.Comer alcachofas romanas en todas sus variantes, si se va en primavera. Carciofi a la romana ( Rte. "Il Cantucccio", Pzza NAvona-Senato, tienen un Tiramisú casero espectaculaaaaaaaaaaaar), carciofi a la giuliana, pastel de carciofi ( comerlo en la Enoteca "Cul de sac" en Piazza Pasquino, vicino Piazza Navona).

3.Pasear por el Trastevere y cuando te tropieces con la iglesia de Santa Maria in Trastevere, entra a pedirle a San Antonio aquel imposible o tal vez posible. Continua el paseo y haz un alto en el camino para comerte un helado en la heladeria Flor di Luna y en las librerias que te salgan al paso.

4.Subir a la cúpula de la basílica de San Pedro antes de entrar a la propia basílica para comprobar las verdaderas dimensiones.



5.Contemplar la obra maestra de Miguel Angel, su Moisés mesándose las barbas en San Pietro in vincoli.

6.Ver la exposicion que hay dentro del Coliseo que explica como funcionaba todo el coso, y pasear despues por él, imaginando el cotarro que se montaba con los romanos de festuki.

7.Ver los mosaicos de San Pablo Extramuros, los del abside, la fachada y el claustro. La curiosidad es que esta iglesia, la segunda más grande después de San Pedro, aunque está a 11 km del Vaticano pertenece a este estado y no a la Republica italina.



8. Contemplar otra vez, y las que hagan falta, la capilla sixtina. Si es con explicaciones de un amigo licenciado en bellas artes, mejor.

9. Dejarte comer la mano por la boca de la verità (cuentan que quien miente pierde la mano al introducirla en la boca) como en su dia lo hizo Gregory Peck para asustar a Audrey Hepburn en Vacaciones en roma. Atención: a las 5 de la tarde ya han cerrado. Peck, sin saberlo la actriz, mete la mano y la esconde por debajo de su manga. La escena de la película es el susto real de Hepburn.



10.Repetir de parmesano y vino rosso sin sentimiento de culpa, y poder compartirlo con quien te quiere.

martes, 9 de diciembre de 2008

Madriz 2

Este segundo post sobre mi incursión gastro-festi-cultural en la ciudad de Gallardón, (con permiso de Esperanza, y con el buen hacer como Cicerone de la otra Espe) , es para dejar constancia que no me he vuelto alcoholica. También hemos tenido una vasta oferta cultural que hemos aprovechado entre caña y caña.



Muy interesante y recomendable la exposición del fotografo Alberto García- Alix que hay en el Reina Sofia. Preciosos retratos donde casi se percibe las sombras del sudor en una barba de tres dias, la luz de unos ojos atormentados, y la calma que esconde el dolor de un chute de heroina. 200 fotografias que recogen desde la movida cultural de los 80 hasta las fotos más recientes realizadas en China. Magníficos también sus autoretratos. Auque para exposiciones fotograficas, creo que hubo discrepancia de opiniones. Xavi prefiere la de desnudos de hotel que hay en el Hotel Palace.


Tambien dejo una sugerencia teatral. La obra del argentino Javier Daulte ¿Estás ahí? que está ahora en el Teatro Lara, con Paco León (Aída) y Clara Segura (Mar adentro). Un comienzo un poco desconcertante que deja lugar a una obra original, con puntos de comedia. Tampoco hay que dejar de ver (ya se que aquí llego tarde y seguro muchos ya lo conoceis) el edificio de Caixa Forum y el Jardín vertical. Una buen ejemplo de que en la arquitectura todavia se pueden decir muchas cosas.



Todo esto en una ciudad que estos dias esta preciosa, a pesar de la lluvia. Tal vez también ha tenido que ver la compañia. Chic@s, un placer otra vez compartir con vosotros estos ratitos.

Nos "adaptamos" a todo. Nos vemos en Valladolid.

viernes, 5 de diciembre de 2008

De cañas por Madriz

Dicen que en Madrid tiran muy bien las cañas, y este largo fin de semana he podido dar fe de ello. No se cuantas hemos llegado a beber (esto no es una apología del alcoholismo, aunque lo parezca, je,je ) pero han sido unas cuantas. Dicen que se nota que las tiran bien si en el vaso se queda la señal de cada sorbo. Eso si siempre acompañadas de la tapa de turno y de algunas raciones que tardaré en olvidar. Por si alguien tiene la intención de pasarse próximamente por la capital del reino (leer con sorna republicana) os dejo aquí un bonito recorrido (y aprovecho para dar las gracias a los anfitriones madrileños: Bea, Rubén, Eloy, MªAngeles y ¡arriba la Cati!-Espe) .
Recomiendo Casa Mateos en la calle del Ángel, aquí unas cañitas y un Bienmesabe (taquitos de merluza rebozada), luego la taberna de Antonio Sánchez (metro Tirso de Molina), un fijo para quien le gusten los caracoles.

Llegamos ahora a todo un clásico, La Paloma, en la calle Toledo, aquí unas ostras y unas gambas, y unas rondas de rubias bien frías. Eso sí , el suelo mejor no mirar, el tapiz de cabezas de gamba es de antologia.
Seguimos camino de La Latina. Paramos en Juana la Loca y probamos la que sin duda es la mejor tortilla de patata del mundo. La cebolla muy dorada y el huevo ni cuajado, ni caldoso. Melosito, como me gusta, hasta pensé en reconocer un punto de clavo u otra especia que puede ser lo que haga de este cotidiano y tradicional pincho en una experiencia extra-sensorial. Seguimos de cañas. Entramos en la taberna Salamanca (Cava Baja) y probamos la que dicen son las mejores croquetas de jamón de todo Madrid. No nos da tiempo a comprobarlo científicamente (solo estamos 4 días) pero a mi parecer eran exquisitas. De la Latina saltamos al barrio de las Letras (Huertas) y hacemos dos paradas : Los Gatos y la Dolores (montadito de mejillones).
Nos faltó probar los huevos rotos de la taberna del Almendro, en la calle del mismo nombre, pero estaba petado, y ya eran las cuatro de la tarde. Y es que esta ha sido la tónica de Madrid este fin de semana, lleno hasta los topes. Es lo que tiene ser de provincias, que vamos a la capi y nos liamos a la mínima.

PD: merci Xavi per les fotos.

viernes, 26 de septiembre de 2008

Las cataratas Victoria

Entramos en Zimbabue. Es el cuarto país de este viaje, pero solo lo pisamos para visitar las Cataratas Victoria. Este es uno de esos sitios que de tanto que lo imaginas y de tan turístico que lo esperas, piensas que te va a defraudar. Y nada de eso, ya me pasó lo mismo con el Perito Moreno en la Patagonia. Son lugares especiales, lugares que te llegan de una manera difícil de contar. Cuando por fin he tenido delante de mi las cataratas no he podido evitar ese pellizco en el estomago, no se si será eso que llaman el síndrome de Stendhal. Es muy difícil de describir un fenómeno de la naturaleza tan profundamente bello.



Las Victoria Falls para los nativos responden al nombre de Mosi-Oa-Tunya ( el humo que truena) y exactamente eso es lo que ves y oyes al acercarte. Una vez has entrado al parque ya percibes un fuerte ruido y poco a poco notas una brisa húmeda y fresca. Continuas caminando y te encuentras con la visión lateral de una de las caídas, es el aperitivo de lo que te espera. Continuas caminado y ya aparecen en su totalidad. 1’7 kilómetros de ancho y 100 metros de altura.



Las cataratas son un espectacular salto de agua del Zambeze, que de repente se queda sin lecho y salta al vacío. En el borde del precipicio el agua es verde, y de repente la impresionante fuerza con que cae la vuelve blanca, y una cantidad de ese agua se diluye en el aire convertida en gotas y vapor. Todo esto produce un microclima especial que además cuenta con algo que es como la guinda del pastel, en el terreno de la naturaleza. Es el arco iris. Las mires por donde las mires las cataratas Victoria siempre llevan un arco iris cruzado el manto blanco de agua.



A la mañana siguiente de esta increíble visita a la que dicen es la mayor cortina de agua del mundo, nos marchamos aguas arriba. Remontamos el Zambeze en canoa, como en su día hizo el Dr.Livingstone (1855) cuando descubrió las cataratas. El Zambeze nace en las tierras altas de Zambia (nosotros las vemos desde Zimbabue, pero justo enfrente ya es Zambia), en el límite con el Congo, y recorre 2570 km cruzando cinco paises hasta desembocar en el Indico, en Mozambique. La canoa nos permite sentir el río desde su interior. El silencio del agua aquí es señal de vida. Un silencio que va incorporando los sonidos de la fauna. Los hipos hacen sonar su claxon y avisan del peligro. Es increíble como nadan de rápido estos monumentales bichos. Hemos tenido que salir a la orilla porque venían siguiendonos, y al llegar a la orilla nos hemos encontrado con una manada de viejos elefantes comiendo desesperadamente . Oh,Oh, problema! Elefantes por delante, rinos por detrás, y rezando para que no aparezca el cocodrilo. Pero los rinos se aburren y deciden continuar río arriba. Continuamos con la canoa y ahora si, nos tropezamos , a menos de un palmo, con un pequeño cocodrilo. Sus ojos amarillos nos desafían. Continuamos bajando con el sol ya descendiendo y las bandadas de cuoilias se nos cruzan en el cielo. Suena a despedida. Y así es, mañana 24 horas de viaje y 4 vuelos. Pero Africa sabe que esto sólo es un hasta luego.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Chobe a vista de pájaro


Hoy volamos en avioneta hasta Kasane. A ojo de pájaro disfrutamos del paisaje del delta desde el aire hasta el Parque Nacional Chobe. Desde aquí arriba te das cuenta del impresionante paisaje que nos rodea. Manadas de elefantes caminando por pastizales en una fotografía digna de Sebastiao Salgado. Me acuerdo del vuelo en avioneta de Memorias de Africa, cuando Meryls Streep le pregunta a Robert Redford cuando ha aprendido a volar y él le dice "ayer", y después, la baronesa sentada de espaldas sin mirar atrás , le acerca la mano y él se la coge. Así me siento yo aquí arriba sobrevolando Africa, con el paraíso sobre mis pies y esa sensación de libertad y de placer que parece que no vaya a acabarse nunca.


Por la tarde navegamos por el río Chobe en busca de su fauna. En este parque hay más de 70.000 elefantes y enormes manadas de búfalos, siempre elegantes de porte, con esa cornamenta que parece peinada con la raya en medio. También vemos muchos hipopótamos, hace calor y están todos en el agua. A la mañana siguiente continuamos en el parque, esta vez hacemos un game drive en 4x4 pero no tenemos tanta suerte. Hoy los animales se nos resisten.

lunes, 22 de septiembre de 2008

El delta del Okavango

Atravesamos la reserva de Mahango antes de entrar a Botswana, y una vez cruzamos la frontera entramos al delta del rio Okavango, Un oasis de 15.000 km cuadrados. Llega uno de los momentos más esperados por mi en este viaje.. Aquí he vuelto ha tener la sensación que ya tuve en el cráter del Ngorongoro, en Tanzania, la sensación de estar en el último de los paraísos, en esos escasos ecosistemas privilegiados que todavía no han sido domeñados por el hombre.



Durante dos días hemos disfrutado de este jardín donde la vida salvaje palpita en cada rincón. Es el tercer río más largo de Africa y el único en el mundo que no desemboca al mar, sus aguas se pierden filtradas por las sedientas tierras del Kalahari. Una desaparición que muchos investigadores niegan, y hoy en día se continua buscando donde va a parar tal cantidad de agua. Subimos en un lancha rápida, dos horas de camino que nos dejan casi anestesiados para este subidón de paraíso en vena. Navegamos por una especia de gran canal central (y eso que estamos en la estación seca) y en los márgenes, una tupida selva de papiros verdes enmarcan el paisaje. El agua es transparente, casi como en el mar. Dicen que es uno de los rios más limpios del planeta, son los nenúfares que flotan sobre el tapiz de agua y hacen de filtro natural.



No tarda en llegar la primera sorpresa de la mañana. Aparecen en las riberas los primeros cocodrilos. Son pequeños, pero impresionan. Son la primera muestra que el delta está lleno de vida, tanto abajo ,como encima de la lámina de agua. Y , de repente, la sorpresa. Un bicho de tres metros toma el sol en la orilla. Nos acercamos hasta casi tocarlo con la mano y en un segundo , se zambulle. Ha sido brutal, rozando el miedo ( que se lo digan a Cristina). Tenemos más suerte y vemos otro de las mismas dimensiones, volvemos a acercarnos y Rubén lo graba en video (espero que lo cuelgue y poder bajarlo al blog).



Continuamos por el delta, pero esta vez hay que dejar el curso principal para navegar por canales más estrechos, y para eso nos subimos a los mekoros. Son las embarcaciones tradicionales de los nativos Bayei, una tribu de cazadores acuáticos.



Navegamos casi a ras de agua, entre nenúfares y una rica vegetación acuática. Nos esperan dos horas de navegación que se alargan debido a las paradas. Hay elefantes en el agua. Esto es impresionante. Primero los oyes chapotear, luego los ves entre los papiros. Este es su territorio y nosotros tenemos el ceda el paso. Esperamos alejados a que crucen por el canal donde nos encontramos.



Después de comer y una siesta super reparadora a la sombra de un gran árbol hemos cogido de nuevo los mekoros. Vamos en busca de hipopótamos. Diana dice que el paseo por el delta es como si te dieran un masaje, y tiene razón, es relajante para el cuerpo y para el alma. Hemos oído los hipos casi al lado, suena como cerdos de 500 kilos, me recuerdan a las sirenas de los ferrys. Dicen que son los animales que más muertes provocan. Al final, justo antes de la puesta de sol hemos visto uno bañándose muy cerca. Asoma la cabeza con las dos orejitas tan desproporcionadas si se compara con el resto del cuerpo. Es el único animal que da miedo siendo tan anatómicamente cómico.

Después de esta sorpresa hemos tenido una puesta de sol de postal africana. El cielo estaba violeta por arriba y anaranjado en la franja que toca la línea de vegetación del delta. El agua del Okavango devuelve esta paleta de colores con un reflejo púrpura metalizado. Huele a atardecer especial, aunque también se percibe el olor un poco agrio de la arena embarrada de las orillas. Pero esto es Africa, y este continente entra por los cinco sentidos.



Hoy tenemos acampada libre en una de las islas en el corazón del delta. Es lo mejor en hosteleria, no tengo duda, la habitación con vistas aquí no tiene comparación. Cenamos alrededor de una hoguera, y dormimos como todas las noches, con las ventanas de la tienda abiertas, solo con la mosquitera. Para dormir mirando la luna y las estrellas, en este cielo del hemisferio sur.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Etosha y el pasaporte de Espe

Entramos a las siete de la mañana al parque nacional Etosha, que para hacerse una idea es de grande como todo Galicia. Empezamos la jornada con un game drive y vemos por fin elefantes y jirafas. Es una gozada descubrirlos entre el paisaje, o verlos acudir a beber a los waterhole ( pequeñas lagunas o pozas de agua).



Beben respetando una jerarquía. Si hay oryxs, los kudus se esperan, y las cebras igual, sólo las gacelas tienen bula en estos abrevaderos. Durante los dos días que estamos aquí vemos muchas impalas de cara negra, las llaman McDonalds porque son “comida fácil” para los depredadores, y llevan pintada con rayas negras una M en el trasero. También hemos visto leones copulando, es una flipada, lo hacen muy rápido, peor muchas veces a lo largo del día. También hemos visto centenares de flamencos en el agua. El rinoceronte se nos resiste.



Por la tarde nos vamos de nuevo de game drive. Vemos una manada de jirafas. Alguna está bebiendo, dicen que es difícil verlas así. Las jirafas, como las zebras, acumulan en el cuerpo mucha agua y beben poco, y cuando lo hacen tienen que agachar mucho el cuello y separar las patas. Nos cuenta Gorka que se dislocan una vértebra para poder hacerlo.



De vuelta vamos a un waterhole a ver la puesta de sol. Una Lager Tafel en la mano y Marisa Monte en los oidos, y delante de mi un sol rojo diluyéndose tras las ramas grises de una acacia. Lo sé . Lo sé. Soy una privilegiada.

Nuestra despedida de Etosha se ha convertido en un día triste. Anoche mientras cenabamos entraron a robar en uno de nuestros bungalows. Rompieron la ventana y se llevaron la bolsa de viaje de Consuelo y una mochila pequeña con los prismáticos y la cámara de Espe, pero lo peor es que ahí estaba el pasaporte. Quedarse sin pasaporte en un país fuera de Europa es complicado, no sabemos que va a pasar, pero seguramente aquí se acaba el viaje para ella. Hoy mientras nosotros partimos hacia el delta del Okavango, Espe y Consuelo (un gesto noble por su parte el acompañarla) retroceden 800 kilometros para ir a la capital de Namibia, Windhoek, a tramitar todo el papeleo en la Embajada española. Todos confiamos en que todavía aparezca, o al menos en que se lo tramiten rápido para poder coger el avión de vuelta el domingo que viene.



Sólo hace dos semanas que nos conocemos todo el grupo, pero congeniamos desde el primer día, y hoy sentimos que se nos ha estropeado un poco el viaje. Espe es de Cuenca, y Consuelo de Valladolid, junto con el resto formamos un grupo de lo más geográficamente dispar. Xavi es de Terrasa, Nuria y Marta de Barcelona, Eloi de Tarragona, Marta de Castellón, Cristina de Altea, Diana y Juan de A Coruña ( vecinos y veterinarios y no se conocian), Venancio de León, Laura de Alava, y Mari Angeles , Rubén y Bea de Madrid. Todos tenemos en común que ya es nuestra segunda, tercera o cuarta vez en este continente. Estamos enfermos del llamado “mal de Africa”, como en su día lo estuvieron Livingstone, Stanley, Burton, la baronesa karen Blixen. Somos adictos a este continente. Lo llevamos en la sangre, e incluso hay quien ya lo lleva hasta en la piel (el precioso tattoo de un baobab de Rubén en su pierna).



También muchos de nosotros no es la primera vez que viajamos con Kananga. Esperamos que se comporten correctamente con Espe y la ayuden en todo, ellos saben que la reputación de la agencia es cosa de los viajeros principalmente y aquí Internet funciona rápido.


PD : Espe , dos días y dos mil kilómetros después tiene pasaporte provisional y vuelve a unirse , junto con Consuelo, al viaje.